La Ley 21.719 no exige solo cumplir, sino contar con un modelo de cumplimiento coherente, operativo y demostrable. En la práctica, eso significa que las organizaciones deben ser capaces de explicar cómo gestionan los datos personales, quién es responsable de qué y qué controles existen en cada parte del proceso.
El problema es que muchas organizaciones abordan el cumplimiento como una lista única de requisitos, cuando en realidad se trata de un sistema compuesto por múltiples componentes: gobernanza, políticas, controles técnicos, gestión de incidentes, evidencia, terceros y mejora continua.
Esta checklist no evalúa si tu organización “cumple” o “no cumple” con la Ley 21.719 en términos absolutos.
Evalúa la solidez de tu modelo de cumplimiento, componente por componente, para ayudarte a identificar debilidades estructurales antes de que se transformen en un riesgo legal u operativo.
La presente checklist está pensada como una herramienta de trabajo para equipos de TI, seguridad, compliance y legal que necesitan ordenar, priorizar y fortalecer su modelo, no como una auditoría ni como una validación legal.


